La juventud mata el tiempo
El tiempo, como una pesadilla, pasa en nuestras vidas como un fantasma. No nos damos cuenta de su existencia sino cuando lo sentimos en nuestro ser. ¿Quién es consciente de su cambio de mentalidad o de inteligencia? Es tan gradual que no te das cuenta.
Los jóvenes no valoramos el tiempo, todo lo contrario, lo desgastamos y perdemos. Siempre tenemos el deseo de que pase el tiempo y ser en un futuro ricos viviendo en una mansión rodeada de palmeras y bebiendo copas tumbados en una hamaca, pero no vemos más allá, la realidad a la que muchos de nosotros vamos a pertenecer.
No sabemos aprovecharle, nos aburrimos, y no somos felices realmente. Somos una de las generaciones (hasta el momento) que más tenemos para no aburrirnos ni desperdiciar el tiempo. Miles de trámites y comunicaciones que podemos hacer ahora por medio del ordenador o el teléfono reducen mucho tiempo. Casi ni necesitamos acudir a las tiendas para comprar la mayoría de las cosas con las que antes empleábamos grandes cantidades. Ahora con un clic podemos hacer la mayor parte de las gestiones: desde hacer la compra y que te la traigan a casa, la ropa, gestiones del instituto, colegio, universidad…
Pero sin embargo nos aburrimos. Decidimos pasar nuestras horas tumbados en el sofá viendo películas, bebiendo hasta que nos situamos en otro mundo, o con juegos rídiculos en tres dimensiones. Hacer esto en su justa medida no es un problema en sí, el problema es que en ello nos dedicamos a MATAR el tiempo.
El fin de semana no es más que algo planificado. No hay otra cosa sino beber y discotecas. El domingo es para pasar la resaca de los días anteriores. Y los días de diario se convierten en una planificación del fin de semana.
Es una pena la cantidad de cosas que podríamos aprovechar hacer. Vivimos en ciudades que realmente son un patrimonio de la humanidad, ricas en cultura, ricas en naturaleza en sus afueras. Pero no lo aprovechamos.
Nos quedamos en lo de siempre: ponme una de ordenador, una de bebida, la play y la tele.
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