Pequeños comercios: abandonados por el Gobierno
Los comercios de Valladolid están cada vez más desesperados por poder mantener sus negocios incluso con pérdidas, situación lamentable.
Las multinacionales se adueñan de los países, su comercio y su industria se hunde, mientras que las personas van teniendo que buscar trabajo dentro de éstas. El comercio "de toda la vida" no puede competir con esos grandes tiburones que se mueven por el mundo con la más sofisticada tecnología y la mayor inversión monetaria. El Estado, asumiendo el modelo de libre comercio no puede poner apenas medidas "proteccionistas" para proteger a la iniciativa privada de nuestro país, pero tampoco se encarga de poder favorecer a las PYMEs. Es David contra Goliat, salvo que en éste caso David no puede disponer de la piedra del gobierno para poder vencer.
Aparte de tener a éstos gigantes, tienen que aguantar la crisis económica sin apenas ayudas del Estado, el cual decide dárselas a aquellos que menos las necesitan y que luego no proporcionan, ni facilitan siquiera a éstos pequeños comercios que se ven no sólo hundidos sino enterrados. Y la útima es la subida de impuestos.
Aparte de ésto, tienen que soportar un nuevo rival que se va abriendo paso a paso, poco a poco, el rival, concretamente, asiático. Precios bajísimos debido a una sobreexplotación de sus trabajos y a unos contratos míseros. ¿Quién no ha visto la proliferación de éstos por los diversos barrios de nuestra ciudad? ¿Quién no ha visto como han aumentado su gama de productos ofrenciéndonos más variedad a precios reducidos? Pero a la vez hemos podido comprobar trabajando a toda la familia, desde la abuela que debería estar jubilada hasta el niño que es menor de 16 años. Quién no ha visto a estas tiendas extender sus horarios más allá de los establecidos. También se ha podido comprobar la baja calidad de sus productos. A ésto lo llamaría yo el grado máximo del capitalismo salvaje. Aunque se conoce como competencia desleal. Un punto más en contra de los comercios ordinarios de las ciudades.
La conclusión más lógica seria apoyar al pequeño comercio que ha sido abandonado. Ademá que durante muchos años sostuvo la economía de nuestra provincia y no unas grandes empresas que van de un lado al otro del planeta absorviendo todos los beneficios que pueden y largándose cuando ven que pueden obtener más en otra parte.
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